Atlético Tucumán volvió a dejar una pista de cómo se preparó para una de las definiciones más importantes de los últimos tiempos. Después de eliminar a Independiente Rivadavia y meterse en las semifinales de la Copa Argentina, el club publicó una fotografía que rápidamente llamó la atención de los hinchas. Sobre el césped del estadio de Los Andes aparecían la botella de agua de Luis Ingolotti y, a su lado, el papel con las indicaciones que el arquero había preparado para la tanda de penales.
La imagen fue acompañada por apenas tres palabras: “Había que creer”. Pero detrás de ese mensaje había mucho más. En el papel podía verse el “machete” con la información sobre cómo pateaban los futbolistas de Independiente Rivadavia, un recurso que suele utilizarse para anticipar posibles ejecuciones y ayudar al arquero a tomar decisiones en cuestión de segundos.
Y la planificación terminó teniendo su recompensa. Ingolotti atajó tres de los penales de la “Lepra” y fue decisivo para que Atlético pudiera sellar una clasificación que, por cómo se había desarrollado el partido, parecía cada vez más lejana. El arquero no solamente tuvo una noche extraordinaria bajo los tres palos, sino que además llegó a la definición con el trabajo previo necesario para intentar sacar ventaja.
La publicación de Atlético permitió conocer así un detalle que hasta ese momento había quedado detrás de escena. Mientras los futbolistas se preparaban para ejecutar, Ingolotti tenía estudiados a sus posibles rivales. Cada dato podía resultar determinante en una instancia en la que una fracción de segundo puede separar la atajada de un gol.
El trabajo silencioso detrás del héroe
Después de la última atajada, los compañeros fueron directamente a abrazarlo. Ingolotti se convirtió en el gran protagonista de una clasificación que devolvió ilusión a Atlético y que terminó con el equipo entre los cuatro mejores de la Copa Argentina.